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HAY AGUA. ¿HABRÁ TRIGO? |
| Especialistas entienden que la falta de perspectivas provocará, otra vez, escasa incorporación de tecnología. Y que, si bien eso repercutirá en menor calidad y en menor cantidad, no quedará otra opción que sembrar. También piden un mercado libre para la comercialización, así como la eliminación de las retenciones para los doce distritos del sudoeste. |
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Las últimas lluvias en la región continúan con el proceso de cobertura del perfil de suelo y, más allá de las predicciones de que habrá agua de normal a histórica hasta fines de abril, la disminución del área sembrada con trigo parece que seguirá acentuándose.
"Esta zona es cautiva del trigo, porque no hay chances de que pueda hacerse otro cultivo si el tiempo medianamente acompaña", admitió Alberto Díaz, titular de la firma corredora Nueva Cereales SA.
"A partir del trigo, se inician todas las rotaciones en un campo. La falta de tecnología afecta claramente a la sustentabilidad en una zona donde se corren muchos riesgos", agregó el productor Roberto Kiessling, quien administra un establecimiento familiar en el partido de Tornquist.
"El productor pierde los incentivos, pero también hay una problemática productiva y ambiental. Y eso repercute sobre la economía regional", sostuvo el licenciado Gabriel Foco, de la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca.
Del diálogo con los consultados también surgió que se deberían eliminar las retenciones al cultivo para los doce partidos del sudoeste bonaerense, hoy situadas en el 23 por ciento, así como debiera existir un mercado libre.
"El trigo es el principal cultivo adaptado a la región, pero, por otro lado, es el eje productivo de las explotaciones, porque en un sistema de siembra directa se debe lograr un suelo cubierto para que no se vuele; es el único que nos puede ayudar a la cobertura. Y desde allí se inician todas las rotaciones en un campo", dijo Kiessling.
--¿Cuál será el impacto de una eventual disminución del área sembrada?
--Importante. La región tiene dos actividades principales: la agrícola, ya sea trigo o cebada, y la ganadera. Ante esta situación comercial y productiva, el trigo estaría con grandes posibilidades de disminuir al área; el otro sector, si bien está en una situación coyuntural de precio favorable, desde el punto de vista de lo productivo, por la liquidación que se debió hacer, está gravemente golpeado. Todo el flujo de fondos que anualmente se volcaban a los pueblos, que inclusive venían a Bahía Blanca como inversiones inmobiliarias, por ejemplo, se ha cortado. Y a futuro repercutirá aún más.
--AD: La alternativa al trigo es la cebada, pero esta campaña hubo problemas en la comercialización por la calidad y muchos no tendrán chances de hacer otra cosa. Y ni hablar de Bahía Blanca hacia el sur. Por eso entiendo que, mientras no cambie este sistema de que para vender hay que estar en un listado, que haya que esperar un turno y que un comprador esté dispuesto a hacer un negocio, es casi imposible que alguien encuentre incentivo para sembrar.
--RK: En las zonas de menor capacidad productiva y más obligadas a producir, el temor es que haya buena disponibilidad de agua y muchos productores se tiren a hacer un mal trigo, porque esta es otra de las consecuencias: la falta de perspectivas deriva en la poca incorporación de tecnología. Ya en 2009, muchos sembraron tarde de esa manera; luego hubo vientos y se terminó con suelos erosionados. Lo que resulta paradójico es que estamos hablando de incertidumbre cuando el productor, hoy, por los precios internacionales, tiene un valor que se duplica respecto de la década del 90. Creo que algo está mal.
--GF: Estamos hablando de 90/120 dólares de entonces, cuando hoy el FOB ronda los 220. La situación para el productor sería la ideal, aunque ha habido un aumento de insumos y la rentabilidad se ha ido ajustando. Es decir, la producción no tendría que estar pasando este mal momento.
--De todos modos, el precio no está en discusión...
--GF: ¡Es que hay tantos problemas para discutir antes! Además, si no se puede vender, el precio se torna irrelevante.
--RK: La suma de inconvenientes hace, también, que el precio se distorsione. Y ese sí es un inconveniente.
--AD: El primer problema con el precio son las retenciones. Se supone que han sido implementadas para redistribuir la riqueza, pero estamos diciendo que en esta zona los productores están empobrecidos; no tiene sentido aplicarlo cuando sistemáticamente se ha venido perdiendo capital. Más, el precio del trigo con las retenciones incluidas sería el actual. Quizás habría 30 o 40 pesos más o 30 o 40 pesos menos, pero el mercado es así.
--GF: Desde la teoría, las retenciones tienen la función de recaudar y de bajar el precio de una determinada mercadería en el mercado interno. En el caso del trigo, con el fin de que sea más barato para que el producto final, la harina o el pan, llegue a menor precio a los consumidores. Ahora bien, en nuestra región se puede demostrar fácilmente que ese nivel de derechos de exportación no significa la quita de una ganancia extraordinaria, sino la diferencia entre salir hechos o tener una mínima ganancia y una pérdida muy grande.
"En nuestra zona, la implementación de las retenciones significa que el cultivo se transforme en un quebranto; en el resto del país, la situación es distinta. Por eso preocupa que estas políticas, que son para discutir en otro ámbito si están bien o están mal, deberían tener en cuenta las realidades productivas de cada región. No se puede poner una retención del 23% para una zona núcleo de 4.000 a 6.000 kilos (por hectárea) y para el sudoeste, que tiene un promedio histórico de 1.200 kilos y los insumos de ambas regiones cuestan lo mismo.
--En este tipo de circunstancias, ¿existe alguna posibilidad de poder aplicar la Ley de Desarrollo del Sudoeste Bonaerense?
--GF: Lo que pasa es que se trata de impuestos de orden nacional y la Ley de Desarrollo del Sudoeste es provincial. Lo que sí se puede hacer, y de hecho existen planes para llevar adelante, es una reforma tributaria en el ámbito bonaerense. También hay un proyecto de la diputada nacional María Virginia Linares para llevar la diferenciación que poseen los distritos del sudoeste a nivel nacional.
--La escasa incorporación de tecnología, ¿afectará la comercialización del trigo?
--AD: Cuando ocurrió lo de los ROE verdes para determinados productos en ciertas fechas y un volumen determinado, quien tiene que comprar puede exigir determinadas calidades porque hay una oferta mayor, y todo al mismo precio.
--RK: Es lo que pasó históricamente. Como decía Alberto, nunca hubo faltante para el mercado interno, porque siempre estuvo en competencia la molinería con la exportación; en tal caso, si los molinos buscaban una calidad diferencial, debían pagar un sobreprecio. Nunca hubo faltante y pudieron convivir la exportación con el mercado interno. Está claro que todas las medidas restrictivas reducirán las expectativas por volcarse a un determinado cultivo y, por ende, habrá menor cantidad y menor calidad.
La frontera de la soja
"Los doce partidos del sudoeste bonaerense pasaron de sembrar soja en 104.000 hectáreas de la campaña 2000/2001, a 370.000 has. en la 2008/2009. Como para dar la referencia, el dato actual representa el 2% de la producción del país y el 7% de la provincia de Buenos Aires. En contrapartida, la región triguera sembró 1,5 millones de hectáreas en 2004/2005 y bajó a 600.000 en la 2009/2010". (Textual del licenciado Gabriel Foco).
Hay agua. ¿Habrá trigo?
La mesa de los argentinos
"Los dos productos más políticos que existen en la mesa alimentaria (por el trigo y la ganadería) son los que han tenido que pagar este impacto sin ningún beneficio para nadie. En realidad, está claro que el pan no ha tenido que ver con el precio del trigo, porque cuesta casi el doble. Si esto no funcionó, no sé por qué no se modifica", dijo Alberto Díaz.
"Me pregunto: ¿cuál es el sentido de mantener algo que ha sido comprobadamente inútil? Si el sistema sigue trabado, no hay caso. Cuando los exportadores compraban el volumen que había, nunca vendieron de más y jamás en la Argentina nos quedamos sin trigo para el pan de todos los días. El exportador no va a vender lo que no hay y, así, el mercado se estabiliza solo, tal como siempre sucedió con un sistema libre", añadió.
--¿Cuáles son las propuestas de eventuales soluciones?
--GF: Un tema urgente es la diferenciación regional, como hablamos antes, de un cultivo tan importante para esta zona desde el punto de vista económico, productivo y social. Si esto es así, debería tenerse tanto a nivel provincial como nacional una contemplación especial para tratarla diferente. A cambio de esos beneficios impositivos, se podría exigir un reacomodamiento productivo, porque es cierto que en muchas zonas se ha hecho trigo de una manera no convencional, como en Villarino y en Patagones. La solución no es decirles que no hagan más trigo, sino que lo hagan, pero de una manera determinada.
--¿Es sólo una cuestión política?
--GF: Sí.
--¿Y por qué se demora la decisión?
--Se demora como tantas otras cuestiones a nivel educacional, industrial, de salud o transporte, tanto a nivel municipal como provincial y nacional.
--AD: Al margen de lo comentando por Gabriel, todo eso debería hacerse en el marco de un mercado libre; es decir, que pueda haber más de un comprador en un momento. Que haya competencia. También debería haber una reconversión productiva, para que nadie haga lo que quiera como quiera, así como se deberían precisar cuántos son los campos volados y de qué forma, a fin de dimensionar exactamente la problemática.
--RK: La voladura es consecuencia de la política de imprevisión que llevó al productor a hacer las cosas de la manera más económica posible y arriesgando menos capital. Respecto del futuro, el campo se mueve mucho con señales, pero, como están dadas las cosas, yo no sé si con señales se arregla, porque el mismo productor que hace cinco años tenía una señal y cuando se desarrolla el cultivo le aparecen otras, ante las muestras positivas también desconfía. Es muy complicado, porque aquí estamos manejando expectativas y hoy no están dadas. Incluso, al reestablecerse las lluvias, las decisiones respecto de la siembra, que se hace en mayo o junio, se deben tomar en estos días. Hay agua y la debemos cuidar, pero todo está sumido en la incertidumbre.
--GF: Es cierto que el mercado debe generar los incentivos, pero el Estado no tiene que desaparecer por ese motivo y dejar que el mercado simplemente funcione porque, a veces, se dan señales equivocadas y ahí es cuando, en nuestra región, se debe diferenciar la actividad.
--AD: Igual, el mercado es una cosa y la producción otra. A partir de que el productor sembró y cosechó, habrá un mercado, que debiera ser libre y sin trabas del Estado, aunque las tareas de control deben seguir existiendo. Y en cuanto a los sistemas de producción, no se puede ser sustentable si primero no lo es en lo económico.
---RK: La sustentabilidad debe ser integral, si estamos cuidando el suelo pero el productor se empobrece, el sistema deja de ser sustentable.
--AD: Salvo que exista un cambio absoluto, de todo intervenido a todo liberado, lo cual es poco probable, sólo sembrarán trigo quienes no tengan chances de hacer otra cosa; además de nuestra región, en el norte de Santa Fe y en las zonas marginales, como algunas de La Pampa. El resto hará soja; de eso no hay dudas.
Fuente: La Nueva Provincia Volver
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